La aventura transdisciplinar que nace de la vertiginosa expansión de las nuevas tecnologías , plantea modos inéditos de ser y estar en el mundo. Los interrogantes acerca de cómo s e presentan y representan los diferentes ámbitos de lo que conocemos como realidad física, sensorial, social o biológica, evidencian la complejidad de superar el horizonte tradicional de comprensión de la obra de arte; a l tiempo que nos obliga a redefinirla casi constantemente, en intervalos temporales que van más apresuradamente de lo que podemos abarcar. El tiempo y el espacio son conceptos siempre circundantes y presentes en t odas y cada una de las transiciones o ideas con respecto a pensar, expresar y represent ar l a singularidad en todos los estadios evolutivos de nuestro camino. La razón, la poesía, la ciencia o la tecnología, han dejado vestigios de la gran paradoja que envuelve al movimiento; h aciendo que nos preguntemos si es acaso el espacio del vacío, el que podrá revelar los artificios del movimiento, o si los intentos errados por desvelar el origen de éste , serán la respuesta. A fin de llegar a un conocimiento mucho mas complejo, tendremos que formar nuestras propias trayectorias, ya que en lo referente al tiempo y al espacio del que estamos hablando, p areciera que todo lo definido concluye y se desvanece por sí mismo. La legitimidad de una extensa herencia filosófica, científica o epistemológica, queda sometida al diálogo entre los diferentes lugares del conocimiento y a su interés por desarrollar un modo complejo de pensar la experiencia humana, que recupere el asombro por el misterio de lo incierto. En la era tecnológica, el presente es una compilación de conceptos articulados en una extensa y desmesurada malla intelectual. El futuro sin embargo, d e manda poesía a la luz retrospectiva del desafío digital. http://dx.doi.org/10.4995/ANIAV.2015.1119
Diana Gabriela Castillo Rodriguez