mer rango a un carácter, i por consiguiente le será preciso dar el segundo, o el tercero, o el cuarto, a otro tal vez de igual importancia.El resultado inevitable de esta necesidad será de juntar varias especies a consecuencia de un punto de semejanza comun, cuando en virtud de tal otro, algunas de ellas estan enérjicamente solicitadas por otras de que se encuentran separadas.;El estudio minucioso que 2cabo de hacer de los numerosos Rincóforos propios a Chile i a las Tierras Magallánicas, 1 repartidos hasta hoi entre los jéneros Cylimdrorhinus, Adioristus Otiodderes i Lístroderes, me ha convencido mas i mas de esta, gran verdad: la naturaleza no anda a saltos, sino a pasos cortos i lentos.Sin ocuparnos aquí de averiguar cuándo i cómo ella los da, constataremos solamente hoi que cada sér debe necesariamente a esta conducta una gran cantidad de afinidades i de parentezcos.' P. GERMAIN der que, para evitar de dar dos nombres a una sola especie, se dé un solo a dos ¿quién asegurará pues, que esta descripcion sospechosa no es buena, siendo que la especie a la cual se refiere no está en la coleccion?Veo con sentimiento que así aumentaré el número de las sinonimias, pero no está en mi poder evitarlo; como no está tampoco en él visitar los campos santos, donde los tipos de Schón-