La traducción de la literatura infantil y juvenil (LIJ en adelante) presenta ciertos rasgos que la diferencia claramente de otros tipos de traducción, derivados de las características delimitadoras de sus destinatarios (edad y grado de desarrollo), así como de las diferentes funciones que se le han asignado a lo largo de su historia y de las variadas expectativas que se han generado en torno a esta literatura y su traducción en diferentes contextos históricos y geográficos. Dada la variedad de tipologías textuales y destinatarios de la LIJ, la investigación sobre la traducción de la LIJ se ha enfocado desde diferentes perspectivas y se ha centrado en aspectos tan diversos como la temática, la presencia o ausencia de ilustraciones, el lenguaje, las referencias culturales, etc. No obstante, un paso previo para estudiar y entender la traducción de la LIJ es analizar el concepto de literatura infantil y juvenil, así como todos aquellos aspectos que la han rodeado y moldeado para dar lugar a un sistema literario tan diverso. Por estas razones, en esta entrada, en primer lugar, expondremos los problemas de delimitación de la LIJ; analizaremos su transición a lo largo de la historia, la mediación y presencia del adulto entre los textos –originales y traducciones– y los niños; los límites entre traducción y adaptación; la traducción de referencias culturales; la visibilidad/invisibilidad del traductor o posturas particulares desde enfoques ya establecidos en los estudios de traducción, como el funcionalismo y la literatura comparada, entre otros. Como veremos, a menudo se ha partido de que traducir para niños y jóvenes es tarea sencilla, pero numerosos estudios invalidan estas tesis y analizan las razones de su dificultad que, en gran medida, reside en la asimetría entre autor y destinatario y en la asimetría cultural entre destinatario del TO y el destinatario del TM.