El presente artículo analiza la relación del ocio videolúdico con los propios actores gubernamentales del Estado Ruso empleando una metodología holística basada en el social constructivismo, el neoinstitucionalismo y la estética. Como resultado se puede apreciar el empleo del videojuego como una herramienta de memoria y soft power cuya intención es construir una narrativa acorde a su política exterior, reaccionaria a la occidental.
David Barrero BarreroGuillermo Alberto Poveda Zamora
Carlos Valverde MartínezLaura María González Villanueva
Thais Rosalina De Jesus Turial