Todo acto educativo es un acto relacional y los encuentros interpersonales configuran a la persona. Generar en la escuela un clima de relaciones personalizadoras contribuye a desarrollar en los alumnos competencias globales que contribuirán a la construcción de un alumnado competente y responsable frente a los desafíos mundiales de su tiempo. Por ello, la escuela debe contribuir a la adquisición de las competencias relacionales necesarias para crear un nuevo humanismo donde se imponga el bien común, tan necesario para dar respuesta a la complejidad del mundo actual.
Ma. Guadalupe Fernández Aguilera