La evolución del género policial en México ha sido lenta y, en sus inicios marginal, luego se puso de moda gracias a que autores cultos como Carlos Fuentes, Fernando del Paso, Sergio Pitol iniciaron elogios del género, nos recordaron las raíces del mismo y escribieron novelas basadas en códigos narrativos del género negro. La cabeza de la hidra ejemplifica en buena manera el dilema de un autor culto metido en novelas policiales.