La diabetes no es una enfermedad innocua y su presencia se liga íntimamente a sus complicaciones específicas y a las primeras causas de mortalidad, tales como las patologías cardiovasculares.Estos factores -la alta prevalencia de la enfermedad y la historia natural de la misma- han sido el motor primordial para que las autoridades sanitarias y la industria farmacéutica traten de encontrar medidas útiles para la prevención y el tratamiento de esta patología.