Las alianzas público-privadas (APP) se fundamentan en una relación contractual entre el Estado y los particulares. Aunque cercanas a la contratación estatal tradicional, configuran una institución jurídica con rasgos propios. Su esencia radica en que el inversionista privado asume riesgos derivados del diseño, la construcción y las posibles demoras en la ejecución o prestación del servicio pactado. Para ello, debe estructurar un esquema financiero sólido que garantice estabilidad contractual a largo plazo. En las APP resulta esencial analizar, antes del inicio del proyecto, la relación entre riesgo y rentabilidad. Este examen exige que los gobiernos establezcan mecanismos adecuados de mitigación, mayor transparencia y un diseño eficiente de las transacciones, con el fin de evitar renegociaciones que puedan afectar la ejecución. Así mismo, aunque la inversión privada cumple un papel central, no toda la infraestructura puede dejarse en sus manos, por lo que corresponde a los Estados definir objetivos de inversión y destinar recursos propios a proyectos que no generen altos costos financieros o políticos. La forma en la que se constituyen las alianzas público privadas, el intercambio de la información, así como los consensos a los que se llegan con las diferentes comunidades, son los que garantizan el éxito de la alianza. La interacción con el sector privado, para los casos que se indicaron, es muy amplia, y sus representantes juegan un papel primordial en la elaboración de los proyectos.
Jorge Nowalski RowinskiKeynor Ruiz
Juliana Margarita Torres AraqueDiana Carolina Galvis Rodríguez
Robert DevlinGraciela Moguillansky
Jesús Botero GarcíaJosé García Guzmán