Propongo en estas líneas una vía de investigación acerca de los fastos que dedicó la orden capuchina de Sevilla a la celebración del culto a los nuevos santos Fidel de Sigmaringa y José de Leonisa en la primavera de 1748. La información ha sido extraída de una interesante y poco explorada fuente: el Libro primero de historia, o fastos del convento de menores capuchinos [...], escrito por fray Ángel de León, memoria donde se describe el conjunto de decoración artística con el que fue adornado el convento de la mencionada orden, así como los nombres de los artistas, predicadores, patronos e instituciones implicados en los mismos. Incidiré en el papel que cumple el arte –ornato, pinturas, etc.–, como medio adecuado y preciso de transmisión de mensajes e ideas en el contexto estético del pleno Barroco.