Las conductas complejas se relacionan con la actividad de los lóbulos frontales del cerebro humano y el consumo de alcohol con sintomatología\n\t\t\t\t frontal. La evidencia científica indica que el cerebro adolescente es más sensible a los efectos neurotóxicos del alcohol que los cerebros adultos.\n\t\t\t\t Se propone un estudio de casos para evaluar las funciones ejecutivas desde una perspectiva ecológica. El objetivo fue observar la correspondencia\n\t\t\t\t entre la autopercepción de jóvenes con diferente patrón de consumo de alcohol sobre sus funciones ejecutivas en tareas cotidianas (evaluación\n\t\t\t\t sujetocéntrica) y la ejecución en tareas administradas en situaciones de laboratorio (evaluación externa). Se estudió a 12 jóvenes entre 16 y 19 años\n\t\t\t\t que representaban tres grupos de consumo (intensivo = 5; moderado = 4 y control = 3). Para la evaluación se empleó el cuestionario de evaluación\n\t\t\t\t de consumo intensivo de alcohol, el inventario de impulsividad de Dickman, la escala de evaluación de la conducta prefrontal y la ejecución en 8\n\t\t\t\t tareas de la batería neuropsicológica BANFE. Los resultados de las pruebas neuropsicológicas no permiten establecer diferencias entre jóvenes\n\t\t\t\t con distintos patrones de consumo. Los instrumentos autoaplicados sugieren que los casos clasificados en el grupo CIA difieren negativamente\n\t\t\t\t de los moderados y controles, indicando una peor capacidad de inhibición y autorregulación emocional en situaciones sociales. La capacidad de\n\t\t\t\t autorregulación de la conducta socioemocional (soportada por los circuitos ventromediales) explica una característica fundamental de las funciones\n\t\t\t\t ejecutivas, que puede no ser evidente o no interferir en la ejecución de tareas cognitivas ajenas a la cotidianidad.
Alejandra Mondragón‐MayaYvonne Flores-MedinaGabriela López-ArreagaSelzin López-RamírezFrancisco Paz-Rodríguez
Emily Coello-ZambranoCarlos Ramos-Galarza
Sylvia Sastre i RibaLourdes Viana Sáenz