A un ano del anuncio de la reforma salinista al campo, que significa la cancelacion del reparto agrario, la titulacion del ejido y la creacion de tribunales agrarios a fin de abatir el rezago en conjuncion con la Secretaria de la Reforma Agraria, no pocas dudas han sido expuestas por diversos sectores sociales y economicos. Dichas dudas han girado en torno a la vinculacion de esta reforma con la celebracion del tratado trilateral de libre comercio y con la posibilidad de una reprivatizacion del ejido. Lo anterior se da por la posibilidad de que los ejidatarios, mucho antes de que tengan la posibilidad de organizarse en cooperativas, uniones de ejidos o sociedades de productores rurales, o de unirse legalmente en sociedades agroindustriales -por ejemplo-, vendan, hipotequen o arrienden su patrimonio parcelario al poseer sus respectivos titulos de propiedad o certificados de derechos agrarios.