En España la justicia penal es retributiva, poniéndose el acento sobre el crimen y su castigo. No obstante, han avanzado corrientes que tienden a introducir una justicia restaurativa a través del procedimiento de mediación. Durante años, la mediación únicamente se reconocía en la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, de Responsabilidad Penal del Menor, contemplándola con finalidad educativa y resocializadora. Será posteriormente, para el ámbito de adultos a través de la experiencia piloto impulsada por el Consejo General del Poder Judicial desde el año 2005. Hoy, es una realidad que ha venido para quedarse.