Tras un intenso proceso de puesta al día motivado por el impacto de la Gran Guerra, y de radicalización como rechazo de la Dictadura de Primo de Rivera, el catalanismo iba a plantear a partir de abril de 1931 la necesidad de solucionar definitivamente el problema de la estructura territorial del Estado español. Luego, la creciente tensión del período republicano le afectaría de lleno, sin que ello fuese inconveniente para intentar desarrollar funciones de Estado durante la Guerra Civil, hasta las reacciones gubernamentales tras los hechos de mayo de 1937. La entrada de las tropas franquistas en Cataluña significaría la derogación del Estatuto y la persecución sistemática del catalanismo.