En el origen de la ciudad está el fratricidio: Caín y Abel, Rómulo y Remo y tantos otros ejemplos. Por eso, a partir de la Fraternidad como piedra angular de la teoría política es factible elaborar un marco de análisis y propuestas que asuman al conflicto como inherente a la condición humana. Si el vicio propio de la libertad es el egoísmo y el de la igualdad es la envidia, el de la fraternidad son los celos que sienten los hermanos. Así como el egoísmo hace referencia a la existencia de uno mismo y la envidia a la existencia del otro envidiado, los celos hacen referencia a un tercero. Esta referencia al tercero permite pensar la política como búsqueda experimental de una justicia necesariamente provisoria.TEORÍA Y PRAXIS año 10, No.21, Junio-Diciembre de 2012, pp.3-35
Manuel Dammert GuardiaMarta Vilela
Myriam Jiménez QuenguánRubén Vallejo MolinaJorge Iván Parra LondoñoCarlos Bernal GranadosNinfa Stella Cárdenas Sánchez