En el Perú han existido diferentes iniciativas de promoción de mecanismos de\ndemocracia directa, desde las muy antiguas prácticas polÃticas y el derecho\nconsuetudinario en las comunidades indÃgenas en la sierra y selva del paÃs, hasta\nproyectos ya más desarrollados desde los marcos conceptuales y polÃticos de la\nmodernidad. Sin embargo, es durante el gobierno de Fujimori y Montesinos cuando\nse aprueba el marco constitucional que promueve y legisla sobre participación\nciudadana, poniendo como centro polÃtico de la participación la acción directa de las\ny los ciudadanos, difundiendo y promoviendo un nuevo concepto de participación\npolÃtica que gira sobre la privatización de capacidad de propuesta, puesto que utiliza\nla promoción de la democracia directa como herramienta de deslegitimación de los\npartidos polÃticos tradicionales y de organizaciones como los gremios de\ntrabajadores, etc. presentándolos como instrumentos que entorpecen la democracia\ny la gestión de la voluntad popular.\nPosteriormente esta tendencia se mantiene pues se percibe una relación directa\nentre el Presidente del Estado y el aparato polÃtico creado por este para distribuir y\nadministrar fondos del Estado hacia la satisfacción de demandas populares,\nreforzando con esto la construcción de relaciones de clientelismo entre los nuevos\ninterlocutores que no pertenecÃan a los partidos polÃticos y el gobierno central.