<p>En la eventualidad de que sea posible crear una nueva especie Homo «mejorada» en relación con nosotros,<br />se debería recordar el paso de los cromañones en Europa y la extinción de los hombres de Neandertal.<br />Ahora la pregunta es la de cómo –si pudiéramos hacerlo- podríamos seleccionar artificialmente los indivi-<br />duos de la nueva especie: ¿serían más bondadosos que nosotros? ¿Cooperarían entre sí más que nosotros?<br />¿Serían menos agresivos que nosotros? ¿Serían más agresivos que nosotros? ¿Habría que aislarlos repro-<br />ductivamente de nosotros? Para cada una de estas preguntas se hace el análisis correspondiente, teniendo<br />como referente nuestra historia evolutiva y cultural. Se puede responder a cada una de estas preguntas con<br />un claro «no». Se concluye que una especie tan territorial y agresiva como la nuestra, con toda su cultura<br />a su favor, no creará a sus sepultureros. Peleará por permanecer en la tierra, sin doblegarse a una nueva<br />especie Homo.</p>