Entre los episodios desconocidos del Tesoro de Aliseda (Cáceres), descubierto accidentalmente a finales de febrero de 1920, el de las excavaciones realizadas en 1921 por Juan Cabré Aguiló en el lugar del hallazgo quizá sea uno de los más sorprendentes. Sin mención alguna a dicha actuación ni a sus resultados en la extensa bibliografía generada por este célebre descubrimiento, la presencia de Cabré en Aliseda posee un indudable interés historiográfico y arqueológico. En este sentido, puede decirse que, pese a las lagunas documentales existentes, las evidencias conservadas del paso de Cabré por Aliseda han contribuido, por un lado, a enriquecer la intrahistoria y la gestión de este conocido hallazgo; y, por otro, a recomponer el desaparecido paraje arqueológico de estas joyas señeras de la orfebrería orientalizante en el Mediterráneo occidental. A Concha Blasco, con nuestro mayor afecto y reconocimiento a su oficio y magisterio.
María Isabel Baquedano Beltrán
María de los Reyes de Soto García