El turismo de guerra o turismo político, por su inherente connotación ideológica y propagandística, se vincula con los lugares y paisajes donde acontecen en el presente acciones bélicas, y también con los sitios y la sociedad a los que la literatura, el arte, la propaganda o los relatos de las vivencias personales han convertido en símbolos de escenarios de guerras más lejanas. En España, los viajes a su pasado bélico se centran casi con exclusividad en los acontecimientos, lugares y paisajes vinculados de alguna manera con la guerra de 1936 a 1939. Parece interesante indagar en el significado cultural de la práctica viajera y en la promoción de lugares y paisajes durante la Guerra Civil Española, diferenciando los dos contextos y realidades turísticas que convivieron en el país durante los años de la contienda.