El carmen construido en el primer cuarto del siglo XX cerca de la Alhambra, en la ciudad de Granada, por el pintor José María Rodríguez-Acosta (1878-1941) como estudio y lugar de retiro intelectual atesora un conjunto obras, reunidas por el artista andaluz, procedentes de las principales áreas culturales de Asia (Birmania, Camboya, China, Tíbet, India, Japón y Tailandia) bajo un denominador común: su relación con las diferentes formas religiosas del continente asiático. El budismo, taoísmo, confucionismo, sintoísmo e hinduismo y sus tradiciones devocionales conforman el hilo conductor de la colección Rodríguez-Acosta. Su perfil como colección corresponde a un sentir etnográfico más que artístico, que manifiesta una mirada determinada hacia las formas no-europeas.