Tres procesos, que confluyen en el tiempo, están provocando grandes cambios en la economía mundial. Ellos son la crisis económica, que mostró sus efectos iniciales a fines de los años sesenta y que no termina de culminar su onda larga depresiva; la revolución tecnológica, que está propiciando la pérdida de importancia de los bienes tradicionales con que muchas regiones se insertaban al mercado internacional como resultado del desarrollo de nuevas líneas aplicadas a la producción en el campo de la robótica, la ingeniería genética, la microelectrónica y la explotación de nuevos materiales. El tercer proceso se relaciona con las transformaciones que sufre el mercado mundial.