esta parte, han surgido en nuestro pais una serie de cuestionamientos a ciertas manifestaciones juveniles que han venido paulatinamente asomandose y adquiriendo fuerza en nuestras urbes. No esta demas decir, que estas manifestaciones han sido catalogadas como situaciones problemas que escapan al control normativo de la sociedad, por lo tanto, han sido objeto de cuestionamientos, como formas de expresion juvenil, identificandolas, como fuente de peligro y riesgo para el orden social, con la utilizacion de rotulos como delin-cuentes, drogadictos, jovenes pandilleros, apaticos, entre otras cosas. Estas miradas de la sociedad, como senala Barbero (1988) no estarian centradas en la preocupacion «por las transformaciones y trastornos que la juventud esta viviendo, sino mas bien por su partici-pacion como agente de la inseguridad que vivimos». Entonces, todas las obsesiones del mundo adulto con los jovenes, de corte moralista principalmente, denotarian la miopia y la hipocresia de la sociedad en que vivimos, que no es capaz de darse cuenta que el problema no esta tanto en los jovenes, sino en la sociedad que se ha construido, por lo
Rodrigo Ganter SolísRaúl Zarzuri C.