Para quienes creemos que el gobierno chileno debio haber respaldado resueltamente a la alianza anglo-estadounidense en su intervencion militar en Irak, constatamos que nuestra diplomacia fue zigzagueante, contradictoria, precipitada, incapaz de articular los intereses nacionales con los principios de la politica exterior del pais, y termino aprisionada por la opinion publica, mayoritariamente contraria a la intervencion norteamericana