La conscience de l'oppression n'est pas seulement une réaction (une lutte) contre l'oppression.C'est une totale réévaluation conceptuelle du monde social.Monique Wittig, "On ne naît pas femme" Hablar de cuerpos políticos y contra-representaciones en el marco de un congreso titulado "Cuerpo y Alteridad" nos lleva a comenzar este breve análisis reflexionando sobre el lugar de enunciación desde el cual surge esta voluntad de pensar en la "materialidad" (los cuerpos) de los "otros".Desde hace ya varias décadas, y gracias al impulso de la teoría feminista y queer, los estudios culturales y el pensamiento postcolonial y subalterno, hemos ido adquiriendo la conciencia de que todo estudio de "alteridades" es en realidad un elemento capital en la definición y conformación de los cuerpos de los que "no-son-los-otros", es decir, de aquellos cuyas características físicas y su producción de conocimiento son supuestamente neutros, objetivos y no marcados por la otredad: todos aquellos hombres blancos, occidentales, heterosexuales, de clase media-alta, etc.Pero, en cualquier caso, hablar de la construcción dicotómica de los cuerpos (los cuerpos de "los otros" y los cuerpos de los que "no-son-losotros") no significa que queramos reducir la cuestión a un mero estudio de formaciones discursivas e inmaterialidades.Cuerpo y alteridad 344 Hablar del cuerpo, de los cuerpos como elementos conformadores de una red global de intereses políticos, hablar por tanto de cuerpos políticos, no significa, en ningún caso, que pretendamos ignorar la "materialidad" de la propia existencia.Como explicó Judith Butler, "hay una vida corporal que no puede estar ausente de la teorización" 1 .La cuestión, entonces, conduce a considerar que el cuerpo queda conformado, incluso materialmente, en función de ciertas construcciones que, como dice Butler, son en sí mismas constitutivas del propio sujeto y sin las cuales, por lo tanto, no podríamos operar ni existir 2 .Así, siguiendo de cerca las tesis foucaultianas que consideraron el sexo como una práctica reguladora capaz de producir los propios cuerpos que gobierna, Butler acaba afirmando que la diferencia sexual (algo que nosotros podemos hacer extensible a los otros tipos de diferenciaciones corporales encargados de marcar la "alteridad") nunca será sólo una cuestión de diferencias materiales sino que, al contrario, siempre estará determinada por las prácticas discursivas -sin que esto implique que el discurso sea la causa última de la diferencia sexual, étnica, racial o social en un sentido más amplio.Siguiendo la noción de discurso de Michel Foucault, resulta fácil comprender que los aspectos más puramente materiales de la corporeidad, sus límites sensibles, pueden ser releídos como efectos productivos del poder 3 ; un poder que conformará simultáneamente sujetos legibles -adecuados a los discursos y a los saberes y poderes que implican-y seres ininteligibles, seres abyectos y excluidos, cuyos cuerpos "no importan" o, en cualquier caso, no importan en la misma medida que las corporeidades de los "sujetos" (inteligibles) propiamente dichos.Aunque no podemos detenernos en un desarrollo exhaustivo de estas cuestiones, una relectura del pensamiento de Butler, así como del trabajo 1 J. Butler, Cuerpos que importan.Sobre los límites materiales y
Muñoz-Muñoz, Ana M.Gregorio Gil, CarmenSánchez Espinosa, Adelina
Muñoz-Muñoz, Ana M.Gregorio Gil, CarmenSánchez Espinosa, Adelina