Luis H. Quintero P.María Sanz D.Ignacio GonzálezJosé Sanz L.
decisiones sobre el disfrute del tiempo libre responden a preferencias individuales y, por lo tanto, los distintos usos del ocio constituyen un bien comercializable y entran en la órbita del cálculo económico.En definitiva, el ocio se ha privatizado y, en su transformación como mercancía, participa en el sistema de flujos económicos de una sociedad.Por lo que se refiere al tema objeto de esta investigación, hemos de reconocer que, dentro de los usos del ocio, el turismo se ha convertido en una de las expresiones más importantes de la vida contemporánea; y, particularmente, el turismo cultural, que se ha ido configurando como uno de los componentes con más proyección del sector 1 y, a la vez, una de las manifestaciones más significativas del denominado postmodernismo cultural contemporáneo (Bordieu y Darbel).Este fenómeno reciente tiene que ver, en afecto, con el nuevo comportamiento de la sociedad actual respecto de la cultura; porque, ésta, de ser un placer escaso, ha pasado a convertirse en una exigencia de muchos ciudadanos; de ser un producto para la distracción, a uno de los consumos más habituales; de minoritaria y elitista, al consumo en masa.En este ámbito entendemos, entonces, el concepto de mercantilización de la cultura, cuyo exponente más expresivo quizá sea, precisamente, la modalidad del turismo cultural, puesto que, con esta forma de hacer turismo, la cultura, como manifestación de la identidad, del saber y de la historia de los pueblos, se convierte en una mercancía, es decir, en un bien que puede ser demandado y consumido.En definitiva, en el turismo cultural se produce una simbiosis perfecta entre las nociones de cultura como proceso (identificación de pueblos y épocas) y cultura como producto (manifestaciones artísticas e históricas de dichos pueblos y épocas), que se identifican, ambas,
Luis César Herrero PrietoInés Sanz DíezJosé Ángel Sanz Lara
Escuela Superior de Guerra “General Rafael Reyes Prieto”
LUIS ALFONSO HORTELANO MÍNGUEZ