El terrorismo, concepto más bien simbólico que concreto, y el teatro se definen por una actuación inmediata y un efecto dramático. El teatro y la memoria tienen como objetivo recrear una visión de la realidad. En términos teatrales y mnemónicos, el terrorismo es un fenómeno ilusorio cuya representación y rememoración constituyen un reto. En Jueces en la noche, El arquitecto y el relojero y Ana el once de marzo, Antonio Buero Vallejo, Jerónimo López Mozo y Paloma Pedrero, respectivamente, superan dicho reto para dar presencia artística a los aspectos sociales, políticos, ideológicos y emocionales del terrorismo en el marco teatral.