En este trabajo defiendo una concepción de la filosofía práctica como disciplina impura y normativa. La impureza exige una mirada más sensible a elementos aportados por disciplinas empíricas y a revalorizar la importancia de la historia para el análisis conceptual. La normatividad requiere abandonar la pretensión de neutralidad de la filosofía práctica. Sostengo que la impureza y la normatividad hacen de la filosofía práctica una disciplina intelectualmente próspera. Para defender esta concepción, explicito una crítica a un modo erróneo de caracterizar la filosofía analítica. Además, distingo la filosofía teórica respecto de la filosofía práctica y explicito con qué rasgos de la filosofía analítica me comprometo.
Carlos Ignacio Massini Correas