La restauración de la iglesia de Santa María la Blanca de Sevilla ha permitido desvelar un pasado intenso vinculado a etapas muy interesantes de la ciudad. Las obras, aún por terminar, han puesto de manifiesto estructuras que se creían desaparecidas y que, sin embargo, se hallaban simplemente ocultas por otras posteriores. La iglesia se levanta en el mismo solar donde, entre 1248 y 1391, estuvo la sinagoga mayor de la judería, situada, a su vez, sobre una mezquita anterior, próxima a una de las puertas de la ciudad. Hasta hoy no se habían identificado con seguridad vestigios ni de la sinagoga ni de la mezquita que, salvo unos escasos restos formados por unos pocos fustes y dos capiteles reaprovechados, se creían desaparecidos. Los trabajos que he llevado a cabo desde 1999 en la iglesia y, sobre todo, a raíz del proyecto y las obras de restauración que he dirigido, han puesto de manifiesto la permanencia de estructuras y restos de las etapas anteriores del edificio. El presente artículo tiene por objeto la descripción razonada y documentada gráficamente de estos episodios.